
EL HOMO NOVUS
En este tiempo de crisis, donde por primera vez el homo sapiens, el amo y señor, que domina este mundo, el que arrasa con bosques enteros, el que envenena el aire, pone en razón su propia identidad, dentro de esta red de telaraña (interrelaciones) en donde él es un hilo más, toma conciencia del impacto que causa a su madre “La Tierra”.
La aparición de la contaminación en todas sus formas, el crecimiento poblacional, la cultura del consumismo, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, la sociedad actual, propiciado por el modo de actuar y entender el mundo, nos hace pensar en una nueva concepción de mundo, una nueva visión, que provoque la conversión del hombre viejo (homo sapiens), a un hombre nuevo (homo novus).
Hay un nuevo paradigma el de la complejidad (Morin, 1980), trata de entender la enorme riqueza que existe en “la telaraña” (red de interacciones) entre los elementos que forman los sistemas. Esta nueva perspectiva ecosistémica favorece la visión compleja del mundo. Hoy, mi perspectiva gira en formar ese hombre nuevo, sin divisiones, íntegro, entero, que vuelva a la naturaleza, pero no contra ella, capaz de cortar las cadenas que el mismo se ha atado, dejar de ser un esclavo, desconectarse de su fuente de energía, de su razón mecanicista, no más máquina, la máquina no puede tener alegría de vivir.
Olvida que “La Tierra” gira alrededor del hombre. Olvida que la naturaleza está al servicio del hombre, para dominarla y sacarle provecho. Olvida que el crecimiento económico es infinito. Olvida que la ciencia y la tecnología resolverán todos los problemas. Nosotros somos parte de “La Tierra”, juntos bailamos el mismo vals. Por lo que es necesario implementar innovaciones y cambios en nuestra manera de entender el funcionamiento del mundo, así como también las relaciones sociales entre los hombres y con su medio ambiente.
Maya (1997) expresa; “se espera una renovación del mundo, de la vida”. Para llevar a cabo esta renovación en preciso construir un espacio social interdisciplinario, en donde exista diálogo, la tarea es social y política. Esta renovación del mundo, esta nueva perspectiva que conciba al hombre como la “sutura entre natura y cultura”, debe abarcar todas las esferas, en particular los hombres de ciencia, aquellos que tienen la posibilidad de manipular la naturaleza y los procesos sociales, aquellos que participan en el desarrollo de la ciencia, en el progreso social de la humanidad, aquí es donde se debe entender la necesidad de crear una visión global, respecto a su campo de investigación con otras áreas de estudio, así como en la vida de todos los seres humanos.
Bien, “en los tiempos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento. Es en estos tiempos de crisis en los que podemos vencer todos los obstáculos que se opongan al cambio” (Einstein, 1948). ¿Será posible este cambio?, de entrada cambiar resulta difícil, el hombre vive en una zona de confort, establecido por el orden, la costumbre, la rutina, nos gusta la estabilidad y toda clase de seguridades. El hombre está condicionado a muchos factores psicológicos, económicos, sociales, culturales, ambientales, este coctel forma nuestra personalidad, determina nuestros valores, intereses y necesidades, esto reduce nuestra capacidad de ver más allá de nuestros sentidos. Estamos conscientes que es muy difícil dejar atrás la visión mecanicista. La escuela, la universidad, los medios de comunicación transmiten y divulgan todos los días esta imagen simplificada y deformada de la ciencia. Los hombres de ciencia se encuentran aislados debido a la diversidad de campos de especialización, son grandes conocedores de lo individual y pobres inocentes de lo plural. Sin embargo, en la especialización no radica el problema, sino en la falta de sabiduría de los hombres de ciencia con respecto a un sistema múltiple, global. Las ideas sólo pueden tener un único sentido, una verdad, una sola interpretación. Ya basta a este enfoque reduccionista, mecanicista, materialista.
Retornemos a la naturaleza, busquemos en ella la magnificencia del universo, escuchemos, observemos, toquemos, hay que recurrir a nuestros sentidos, disfrutemos de una tarde lluviosa, de la luz de la luna, del sonido del mar, sentirnos parte de ella, aprendamos de ella, volteemos a las bellas artes, por alguna razón los poetas, los músicos, enaltecen nuestra existencia a un nivel de unificación con la naturaleza. Busquemos ese pensamiento revolucionario, desafiemos lo establecido, exploremos nuevas alternativas, demos importancia a la originalidad, a la iniciativa, encontremos en la creatividad, la espontaneidad esa toma de conciencia y de la desalineación que rompa con las trabas internas subjetivas establecidas por el orden existente.
Es por medio de la Educación que se puede fomentar una actitud simbiótica con la naturaleza, en lugar de una de conquista. La Educación es el cimiento de la evolución cultural, es allí donde encuentro mi tarea, es en la escuela donde podemos incitar un nuevo renacimiento cultural, el resurgir de un hombre nuevo. De tal modo que hay bastante por hacer, iniciando por cambiar el enfoque actual, el de provecho, transformación y dominio hacia la naturaleza, ya estuvo bueno de hacer parir a la naturaleza. Es aquí donde puedo entrar, en la práctica de los planes de estudio de la educación formal. También en la educación informal donde la meditación, el ponderar y valorar sobre las repercusiones en nosotros mismos, nuestra forma de vida y lo que nos rodea; la naturaleza. En cierta medida y en todos los grados, el sistema educativo inculca determinados valores, actitudes y metas alcanzar, la historia así lo refleja; así que la Educación es el medio más efectivo para instaurar el nuevo paradigma ecosistémico, crear a el nuevo hombre.
Necesitamos un nuevo hombre, vivo en su totalidad, que viva totalmente, completo, sólo así podrá trascender, unido al cielo y a la tierra. Entonces las polaridades desaparecerán entre nosotros y los polos se vuelven complementarios. Todo depende de nosotros mismos, desconéctate, deja de ser máquina, el hombre viejo está en decadencia, se está muriendo, camina a su propio suicidio, aun gran suicidio universal, en todos los sentidos. El cambio está en nosotros mismos, poco a poco, la suma de pequeñas cosas hacen grandes logros y que estos vayan consolidándose a través de hábitos y conductas que nos demuestren que no es tan difícil cambiar. Está decisión de cambio personal motivará un cambio institucional, así que preguntémonos; ¿Cómo puedo contribuir? ¿Qué puedo hacer?. El hombre nuevo guarda un compromiso ético con la naturaleza y con él mismo desde luego, la solidaridad entre unos y otros es manifiesta. La nueva ética tiene que inscribirse en el nuevo paradigma en el que el hombre y la naturaleza no sean elementos antagónicos sino complementarios. Es la ética de la simbiosis en el lugar de la dominación (Novo, 1995).
Urge un hombre nuevo, este es el momento, esta es la oportunidad, aprendamos a apreciar la magnificencia de “La Tierra” en su totalidad; las plantas, los animales, la vida en conjuntos, la vida del planeta en general y quizás la vida en el espacio exterior; todos estos párrafos son estrofas de la misma sinfonía divina, necesitamos que esforzar el oído para aprender a escucharla, apreciarla.
En un mundo desigual, el cambio no es simple, sino demasiado complejo. El problema es doble, por un lado se debe mejorar la calidad de vida de la gente pobre, acabar con las enormes desigualdades, y por el otro reemplazar el actual modelo de desarrollo económico, basado en el consumismo desmedido que nos tiene hechos esclavos. El sistema ecosistémico tiene sus límites y no podemos continuar así. No es posible alcanzar la igualdad en lo alto(riqueza), desde la perspectiva ambiental, no es posible extender el actual modelo de desarrollo a toda la población del mundo dice (Maya, 1997).
Volver al mito, a los símbolos, a la historia, la clave siempre ha estado allí, en su estudio podremos encontrar la guía para organizarlos, reconozcamos la armonía cósmica a la que el hombre está sometido. El hombre no puede atentar contra el orden natural, porque Némesis lo volverá a sus límites. (Maya, 1997). Valoremos y conservemos la diversidad de culturas, de etnias, ellas encierran un conocimiento ancestral. Equilibrio no progreso, no desarrollo urbano insostenible. No somos arquitectos de nuestro propio destino Sr. Amando Nervo, somos arquitectos del destino de la humanidad y La Educación nos llevará a una nueva perspectiva del mundo y nuestra realidad. Hay que cambiar las raíces de la cultura actual, arrancarla de nuestra mente y cuerpo, efectivamente Sr. Torres Velasco “cambio de piel”.
Ora, hombre viejo (homo sapiens), tus días están contados, se acabó tu gestación que nos divide como indios, como americanos, como mexicanos. El nuevo hombre va a ser universal, trascenderá todas las barreras de raza, religión, sexo, color. El nuevo hombre no será de Oriente, ni Occidente, el nuevo hombre reclamará a “La Tierra” como su casa.
Juan José Chávez Velarde
Septiembre 27 de 2009
estimado JJ:
ResponderEliminarque interesante tu trabajo, la forma de manejra tu blog tan creativa como todos tus trabajos desempeñados durante el propedeutico y la primera materia de la Maestria..solo me queda una pregunta..¿como subes tus trabajos a este espacio?
un saludo
yu!!!
JJ:
ResponderEliminarte aviso..apenas me doy cuenta de que teniamos que entregar la primera actividad de la segunda materia,(limite 4 de octubre 11:59pm) cuando me avisaron salias del chat de la maestria.. debes de registrarte, asi que ya empezamos mal..
saludos yu
Hola: Yunu
ResponderEliminarTarde y sin sueño reviso este espacio y agradezco tu intervención aquí, eres la primera, ahora en esta fecha vamos al corriente, a remar compañera que yo estaré a tu lado.
Juan José