EL DISEÑO DE LA MÁQUINA
Desde su aparición, sentía lo que hoy llamamos frío y calor, deambulaba por bosques y desiertos, apreciaba el agua, el aire y los frutos de la tierra, los más pequeños soñaban con ser águilas. Observaba el cielo y las estrellas, acertaba ser un hijo más de la madre tierra, comprendía que es una pieza más de este rompecabezas. Atribuía los fenómenos naturales a seres superiores que posteriormente llamaron dioses.
En su existir notó que el fuego daba calor, que la lluvia hacía crecer los pastos y éstos a su vez atraían venados. Al paso de muchas lunas y soles, formula explicaciones y empieza a transformar las piedras en lanzas, las pieles en vestido, descubre que al vivir en grupos, se hacen más fuertes y tienen dominio de la naturaleza. Descubre las semillas y como estas crecen, encuentra en algunos animales docilidad y se da cuenta que son de ayuda para sus labores.
Al querer explicar su entorno, su vida, interpreta la realidad en dos mundos, su interior y su exterior, trata de separar sus pensamientos, y crea un realidad propia, única, que es capaz de modificar conforme a su pensar y sentir. En su eterna lucha interior cuestiona su existencia, así que trata de explicar su lugar en el universo.
Desarrolla teorías del pensamiento, se hace un sin fin de preguntas, trata de encontrar las respuestas en la naturaleza, en su afán inventa y desarrolla la lógica, el método, la geometría, la matemática. Fracciona, subdivide, clasifica y ordena las partes de un todo, nombra razón al juicio que establece de las formas, de las unidades, de las entidades.
En este nuevo pensar, cree hallar en la razón, la nueva concepción de explicarse el mundo y así mismo. Así que transita estación tras estación, modificando y perfeccionando el sistema, los métodos, las cosas.
Durante este período Él, se separa de la naturaleza, del universo, entra en un sendero recto, que lo alinea, que lo encadena a la razón. Inicia la transformación, sin darse cuenta; su espíritu se desvanece.
Sin embargo algunos demuestran resistencia, surge la poesía, la pintura, la música, la escultura, la arquitectura y con ellas escapan de la realidad, reencuentran su espíritu. Discuten que no es posible descomponer la visión unitaria, de armonía, de integridad con la naturaleza y el universo. Nos dicen que Él se encuentra interconectado con el cielo, las estrellas, el agua, los árboles, con todo, incluyéndolo a Él mismo. En las obras de estos artistas se muestra Él en su totalidad, unido al universo como un todo.
La razón inventa una pieza de metal, de forma, color y brillo similar al sol, que sirve para adquirir todo lo que Él pretenda. Los trueques o intercambios de antaño ya no funcionan, ya no es posible cambiar un queso por una ristra de uvas, ahora el pan, la leche, el vino e incluso una mujer tienen precio, todo tiene un valor subjetivo producto de la razón de Él.
Aparecen las unidades de medida; metros, litros, kilos, segundos, todo se puede medir gracias al ingenio de Él.
En el principio la razón de vivir de Él era su supervivencia, a continuación su razón fue su familia, su tribu, su aldea, su imperio, su reino, su sistema de organización social, un poco después su razón de existir fue la salvación de su alma (religión), en nuestros días la principal razón de vivir es acumular dinero.
Ahora su razón de ser y existir radica en acumular objetos; sus sueños, sus deseos, están puestos en el dinero, ¡oh poderoso caballero don dinero!
En la antigüedad a sus actividades se les conocía como libres y serviles, ahora lo llamamos trabajo que sirve a su propósito de ganar dinero. La perspectiva de la religión no es muy distinta, “quien no trabaja no come”, entendían que el trabajo era un castigo, un deber, justificaban el trabajo como una maldición o por la simple necesidad de evitar estar ocioso.
Según el Sr. Weber y la ética protestante, el trabajo se juzgaba que todas las profesiones merecían la misma consideración, independientemente de su modalidad y de sus efectos sociales. Lo decisivo era el cumplimiento de sus propios deberes. Esto se ajustaba a la voluntad de Dios y era la manera de agradarle.
Comienza la gran diversificación del trabajo, los artesanos, los comerciantes, agricultores, etc. amplia gama de oficios y profesiones se desarrollan, la especialización del trabajo y oficios causa gran auge hasta nuestros días.
Él por naturaleza es un ser sociable, así que la historia comienza con Él. Así que Él sólo puede realizarse, completarse, viviendo en sociedad, al margen de ella llegó a decir el Sr. Aristóteles “es una bestia o es un dios”.
Los saltos de su historia van desde hordas primitivas, sociedades esclavistas, feudalistas, capitalistas y le seguirán otras y así sucesivamente. Estos saltos se rigen por la lógica y sus contradicciones, es decir el carácter dialéctico – mecanicista de los mismos. Estas sociedades son reguladas y transformadas de acuerdo a su sistema cultural, económico, político, religioso, social.
Él en su interés de saber y tener más, impregna su pensamiento; mecánico, matemático, experimental, estableciendo un ciclo de interacciones mente-tecnología-economía, círculo vicioso del que surgen la conocida Revolución Industrial. Las universidades desarrollan e impulsan este sistema en todas las áreas del conocimiento.
Durante esta época, Él cree crecer, al expandir su razón por todo el mundo, explota insaciablemente la naturaleza. La sociedad se sirve cada vez más y en mayor medida de la tecnología para obtener los bienes que satisfacen sus necesidades de cualquier índole.
Su paradigma mecanicista toma más relieve, invade todas las esferas, se convence que el mundo está a sus pies, Él es el amo y señor, su derecho está por encima de cualquier árbol “Hiperión”.
Este crecimiento desorbitado, ocasiona desigualdad en la sociedad, se presenta la lucha de clases, lucha de ideologías encontradas, hambre, enfermedades, guerras, le persiguen y alcanzan.
Toda esta compleja red de interrelaciones independientes, en transformación permanente, variables, entre Él y la sociedad, la ciencia, la tecnología, la naturaleza, la cultura, etc. modifican su comportamiento, sus hábitos y conductas.
Esta complejidad hace notar como la organización social sirve de instrumento para el control de las relaciones entre Él y los demás, de igual forma para controlarlo así mismo.
Este sistema económico llamado capitalismo es el instrumento que excita a la ciencia a renovarse y viceversa. Gracias a la ciencia y tecnología modifica las condiciones materiales de su existencia y cambia su mentalidad.
Puedo decirle a los Sr. Aristóteles y Da Vinci; Él no es una bestia, no es un dios. Él es una máquina, que su fuente de energía es su propia razón, que se ha encargado del diseño.
Recuerdan la leyenda que narra la historia de Daedalus y su hijo Icarus, ambos prisioneros en un laberinto, para que no escaparan estaban resguardados por mar y tierra. Daedalus dijo a su hijo que no se preocupará, que por el cielo podrían escaparse. Así que Daedalus un gran inventor construyó dos pares de alas, pegándolas con cera a los brazos de Icarus y a él mismo. Le dijo a su hijo que no volará muy alto, cerca del sol porque la cera se podría derretir y las alas se desprenderían. Pero Icarus, extasiado con su nuevo poder, voló y voló más y más alto, mientras que su padre se iba a una altura intermedia entre el mar y el cielo. Icarus se sintió poderoso, que podía ir a donde quisiera, desoyendo el consejo de su padre, voló muy alto, cerca del sol y sus alas de desprendieron.
Así también, al igual que Icarus, la máquina, quiere volar muy alto y a grande velocidad (espacio-tiempo), se está quemando sus alas (calentamiento global) y podría caer desde las alturas, destruyéndose a sí mismo.
Aunque también esta el ejemplo de Daedalus quien más equilibrado, limitándose a sí mismo de no volar demasiado alto, limito su capacidad de vuelo, no destruyó sus alas.
Sí, Sr. Aristóteles, sí Sr. Da Vinci, la máquina ahora puede volar, sus alas son fuertes y rápidas, que puede llegar alcanzar el sol, más debería volar entre el mar y el cielo, no le suceda lo mismo que al joven Icarus.
Esta máquina engendra otras, que son manipuladas para distintos fines, sirven de aliento a él “la máquina”, sí la misma que no entiende, que no debe volar tan alto, que no reconoce que es una pieza más en el rompecabezas, y no la mano que arma y desarma este rompecabezas.
Concluyendo y después de haberme roto la cabeza, opino que la crisis ambiental debe ser intervenida a partir desde esta perspectiva mecanicista y etnocéntrica (en función de la especie humana), debemos modificar el modelo de desarrollo en el cual vivimos, interviniendo en sus hipótesis y entrañas, del mismo modo intervenir en el papel de la ciencia, la tecnología, la sociedad, la cultura.
La contaminación ambiental y social, son un mismo problema, veo en la educación la oportunidad de sumarme a esta tarea.
Juan José Chávez Velarde
Septiembre 25 de 2009